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jueves, 13 de noviembre de 2008

Cuento: Marrichiweu, De Ana Iris Salgado Godoy

MARICHIWEU

Una vez en el bus que nos llevaría a “Cerro Castillo”, a las pinturas rupestres y a la Reserva forestal , recordaba como lejano aquel día en que forastero había bajado del avión; ´no hacían dos meses aún , pero me parecía mucho tiempo más. Aquel día descendí como un zombi , sabiendo que los hombrecitos no debían llorar, aunque una estruendosa cascada de lágrimas invisibles bajara a mi garganta y se ahogara ahí, muda y hermética. Miles de veces me pregunté que hacía yo aquí . En este lugar del fin del mundo donde mis padres me habían asegurado la “tierra prometida” .¿Qué hacía yo entre cerros y valles nevados en plena primavera? ¡Yo! Sí , yo , si lo único que quería en ese instante era estar en mi Santiago querido , allí en algún Mac Donald del centro , junto al griterío de mis amigos y el olor a mayonesa . Las complicidades de comer a “boca repleta” hasta casi reventar y luego un ventoso exabrupto bucal. ¡Y el Pancho culpándose con su cara de tomate! Y yo aquí , lejos de la plaza de armas, del mercado clandestino de la calle y los peruanitos colándose a cada rato por mis pupilas . Y yo aquí , buscando en el aire algo que me sonara a diversión...
Pero en el bus , cuando Sarita se sentó a mi lado , los recuerdos ya estaban en firme retroceso y empezaba a ver la belleza autóctona que mi alma nunca imaginó que existiera.
El profe de Biología era un tipo alegre , pero desconfiado, porque apenas salimos nos revisó las mochilas- orden de la comandancia mayor- nos dijo en tono familiar. Luego nos pasó bolsas individuales para la basura “o para lo que sea” , finalizó , en medio de nuestras risas.
- Este es un viaje a la cultura de los antepasados y a un santuario de la naturaleza. Bueno es que tomen conciencia de ello . Que comprendan lo importante que es la protección del ecosistema . Ojalá tengamos suerte y en el camino podamos ver un huemul…recuerden … “Hippocamelus bisulcus”… y anoten cada especie nativa, ya sea flora o fauna.
Así comenzamos nuestro viaje de estudio hacia lo que había sido una de residencia de tehuelches o aonikenk , según nos habían dicho.
Me parecía sorprendente haber conocido a Sarita. Ella era “heavy, heavy , heavy…”. Me sentía en las nubes con “la mejor del curso”. Sumado a sus sorprendentes calificaciones estaba su buen humor, compañerismo y espontaneidad que la hacía querida por todos. Ella , de alguna forma, me había hecho querer , en poco tiempo, este lugar. Y ahora , seguramente , me ayudaría a encontrar la respuesta a la gran interrogante que había dejado en el aire el profesor de Biología.
- ¿De qué manera puedo, desde mi perspectiva , colaborar para a mantener o proteger el ecosistema? Quiero que lo descubran por sí solos, a través de las vivencias que tengan en este viaje.
En el bus había comenzado la música y la alegría. Manuel improvisaba canciones, no en vano era el que participaba en todos los actos. A mí se me ocurrió la brillante idea de ir a buscar, a la parte trasera del bus, la chaqueta de Sarita puesto que ella tenía un poco de frío. Mis compañeros no desperdiciaron la ocasión y , a todo pulmón, el griterío fue total:
- ¡Ohhhh! ¡Uuuuu! –En tanto Manuel improvisaba la canción: “Desde que te vi/ una flecha me clavaste por ahí /un embrujo fue…”, coreada por todos y yo, sentándome al lado de Sarita , me sentí como Pancho “el cara de tomate” que a esa hora ya se estaría aprontando para una cimarra en algún Mac Donald de la metrópolis. Pero, afortunadamente , la nieve del camino me salvó. No podíamos creer que en pleno noviembre hubiese tanta. El espectáculo a todos nos pareció maravilloso.

Pero las emociones no paraban y había llegado el momento de suerte, - ¡qué fantástico!- , gritábamos. El profesor con micrófono en mano nos decía:

- ¡Silencio!¡Qué suerte! Debemos bajar en silencio. Ustedes apreciarán en su hábitat natural a uno de los últimos huemules. Deben evitar los flashes de las cámaras. Él está lejos, no, creo que es una hembra, pero son muy esquivos y podría asustarse. El ser humano , el hombre, intervino tanto la naturaleza que los volvió así.

Y bajamos en silencio para ese momento de comunión entre el ser humano y esa maravillosa especie en extinción. No pude dejar de recordar el ensayo que hace dos días habíamos leído con la señorita de Lengua Castellana ; aquél en que Gabriela Mistral nos proponía que debía haber menos cóndor y más huemul. Quedamos todos casi paralizados al ver su belleza y armonía.

Como si mis pensamientos fueran presagios, cuando subimos al bus y comentábamos alborotados acerca de su maravillosa estampa y quien había logrado la mejor foto, divisamos en el aire el vuelo de un gran pájaro. Gritábamos “¡un cóndor, un cóndor!”. Entonces el chofer habló para aclararnos:

- No es un cóndor, es un águila. Los cóndores no vuelan tan bajo. Es un águila que por ahí cerca tiene su nido- se transmitió la noticia y todos alegábamos ¡un cóndor! ¡un águila! De nuevo recordé el ensayo de Gabriela y dije para mí: “¡qué pena que no sea un cóndor!. Su vuelo o planeo sí que es sorprenderte”…

Fue entonces cuando el profesor intervino:

- Yo no logro distinguir bien . Pero si don Marcelino dice que es un águila, es un águila . Él es de acá y conoce el lugar y la fauna.

- ¡Ah , pero si está clarito que es un águila! , dijo Carlos “el chistoso” del curso , mientras todos nos atacábamos de la risa.

El viaje siguió siendo fantástico. Parecíamos descubridores o exploradores. Me asombré al darme cuenta que la novedad no era sólo para mí. La gran mayoría no conocía esos lugares, pese a ser de la región.

- El alero de las manos o “Cueva de las manos” lo conozco pero era muy pequeña cuando vine con mis padres. Dicen que hay muchos otros sitios arqueológicos más , pero este es accesible - me confidenció Sarita.
-
Tome su mano y dije, contando sus dedos:

- ¿Cuántos hay ? ¿Uno?, ¿dos? o ¿tres?- y luego apretamos fuertemente nuestras manos. Era el primer acto íntimo que me decía que Sarita también me quería.

Y llegamos al pueblo que lleva el nombre del cerro. Ahí no había nieve , todo era calma y placidez. El cerro “Castillo” se veía magistral y la temperatura era bastante agradable.

A la hora de colación Sarita ni yo probamos bocado. No sé si ella, pero yo tenía un nudo en el estómago que sólo se desataba con cada una de sus miradas.

Una vez que llegamos al sitio de las pinturas rupestres, pudimos apreciar el entorno de los antepasados tehuelches.- “manos de niños” , pensé.

- ¡Mira , así de pequeñas eran mis manos , cuando vine por primera vez aquí- me dijo Sarita , entre coqueta y nostálgica, señalándome con el dedo las manos más pequeñas.

El guía nos habló de cada detalle, de cada ejemplar de la flora, de los antepasados, de sus costumbres, en fin , de todo. De los miles de años que nos separaban de esas manos. Nos dijo que había pumas, zorros, queltehues y otras especies. Que no debíamos usar flashes para proteger las pinturas, nos habló de las manos en positivo y en negativo, ¡de tantas cosas!. Por primera vez vi a mi profesor de Biología como uno más de nosotros y me gustó mucho verlo así.

Antes de seguir hacia la reserva forestal , almorzamos en la escuela que nos dio albergue. Digo almorzamos, pero ni Sarita ni yo lo hicimos. Nos ofrecimos para servir y recoger platos , eso sí. Cuando nos subimos al bus en dirección a la reserva , nuestros estómagos habían iniciado un concierto magistral y nos vimos en la necesidad de ingerir alimento. No quedaban más que unas manzanas que resultaron el mejor manjar para el hambre que se nos colaba por los poros.

Una vez en la reserva fuimos recibidos por un gentil guardia de la Conaf, quien nos dio todas las instrucciones necesarias para emprender una expedición , no completa pero lo suficientemente ilustrativa.

Fue un trayecto inolvidable , entre planicies y escarpadas laderas : cada espacio nos parecía la máxima maravilla. Fue Manuel , el guitarrista que ,sin querer , nos dio la respuesta que habíamos estado esperando cuando llegó con algo que parecían cornamentas de huemul.

- ¡Mire lo que encontré – le dijo al guía. Éste , como si hubiera estado esperando el momento, nos reunió con la mirada para aclararnos algo fundamental:

- Nada debe ser alterado , este es un Santuario. Ya les dije aquí no quedan más que unos cincuenta huemules que por culpa del hombre y su afán de dinero e inconsciencia han ido desapareciendo. Cada cosa es importante para conservarlos, un pelo enredado en un arbusto nos habla de ellos, una cornamenta nos dice que aquí están , que éste es su hogar , una hierba que se arranque puede ser su alimento, un suelo que se contamine o destruya, puede ser su vida. –Hubo un silencio largo y decidor . Entonces, Manuel retornó a dejar , en el mismo sitio, su hallazgo.

Y ahí ocurrió otro momento que jamás borraríamos de nuestra memoria .

En lo alto divisamos a una huemul que nos miró por un instante y luego se escondió , junto a su pequeña cría, por entre los nevados matorrales. Un mágico silencio reinó entre nosotros nuevamente y en mi mente completé más aún la respuesta.

Sarita luego hizo la pregunta que andaba rodando entre nosotros:

- Y si quedan tan pocos, .¿qué va a pasar con la represas que se van a construir? Inundarán los terrenos y ellos no lograrán sobrevivir. Su voz era angustiante y parecía que iba a llorar.

- Aquí no pasará nada, pero hay terrenos más al sur que se verán afectados…

- ¿Y qué se puede hacer?- Susurrábamos , casi gritando.

- Hay organismos que están analizando el impacto ambiental – dijo el guardia , poco convencido - Ellos verán cuál será el impacto ambiental. Ellos lo verán , creo yo – repitió como para sí mismo.

- ¿Y que hay que pensar?- pronunció con indignación Víctor, el más callado y que nunca sacaba la voz. - Si está claro, van a inundar terrenos , miles de hectáreas , es obvio que van a destruir la flora y la fauna de ésta, la supuesta reserva de vida. Cualquier leso se da cuenta…

- Luego de esto serán otros lugares , cualquier parte de esta región, que es reserva de vida ¡se dan cuenta! ¡tenemos que hacer algo! – pronunció Sarita .

- Hacer algo. Es tarea también de los jóvenes- dijo el profesor de Biología.

Comprendí perfectamente lo que era realmente cuidar el ecosistema, proteger el ecosistema.

Comprendí todo y no entendía cómo había vivido tantos años sin esa conciencia. Recordé claramente un grito mapuche que había escuchado en pleno Paseo Ahumada cuando “la guanaca” perseguía a un indefenso mapuche que defendía sus tierras , gritando: ¡Marichiwuaaaa! o algo similar. Luego supe que eso significaba “diez veces venceremos…” Y mi pensamiento se tradujo en alarido callado, que todos escucharon , aunque mi lamento era como un silbido por no faltar el respeto a aquel Santuario.

- ¡Eso , mil veces venceremos!- repitieron todos , después de haberles enseñado el significado del vocablo.

- Mañana mismo nos uniremos a otros jóvenes para no permitir que se instalen esas centrales y destruyan lo nuestro- reflexionó César , nuestro presidente de curso.

- ¡Eso, eso, eso!

Regresamos cuidadosos para no perturbar la tarde en la Reserva. Callados , pero con la esperanza viva en la sangre.

De pronto sentí que Sarita no estaba y me di vuelta asustado. Ahí me encontré con sus ojos y su cara. Nos besamos dulcemente; más que un beso de amor , era un pacto de amistad y lucha. Una tarea en donde no eran necesarias las palabras. No nos quedaríamos con los brazos cruzados.

Comprendía por fin el porqué valía la pena que mis padres me hubieran traído tan lejos. Aquí en el fin del mundo , en donde la naturaleza inalterada es el Mecías de ésta , la verdadera“ tierra prometida”

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10 comentarios:

Gabriela Barrera Leiva dijo...

NO ES MAS QUE UN RELATO DE ESTUDIANTES

Ana Iris dijo...

El comentario de GABRIELA BARRERA me parece menospreciativo , mal intencionado , casi de "mala leche" , pues fuimos compañeras de Universidad y ha sido una de las pocas personas que me conocieron en la U.que no ha sentido alegría por mis logros literarios.
Es un relato de estudiantes , claro ,no hay que menospreciar eso pues fue inspirado en un viaje a la reserva Cerro Castillo. Me puse en el lugar de ellos y lo escribí. Es un tema para sensibilizarse esto de las REPRESAS EN AYSÉN , por eso agradezco al Jurado que le dio un segundo lugar en un concurso Internacional . Lo más valorable de este cuento, es el contenido , el lenguaje sencillo y el MENSAJE que puede llegar a cualquier persona "sin prejuicios"...obvio

desalon20 dijo...

sencillamente una mezcla de sensaciones y recuerdos, que hacen resaltar la tipica frase ¨ esto me refleja mucho¨. Un claro contenido de lucha y respeto por la tierra, en palabras simples, en un relato sin necesidad de palabras rebuscadas, con la inocencia a flor de piel, pero con una vision de bondad, conciencia y amor por lo que te rodea. obviamente dificil de captar, sentir o almenos imaginar por quien vive en la metropolis, en el dia a dia sobre un auto, en rutas asfaltadas o simplemente lejos de aquello.

en mi humilde opinion, un relato, cuento, historia o como acomode al humilde lector llamarlo, con un enorme trasfondo moral, social,cultural etc..donde esta de mas
las comparaciones con otras obras, cuentos o que se yo.. si lo que transmite se encarna en nuestras conciencias, o almenos logra dejar en claro una realidad que esta latente en un lugar perteneciente a un pais llamado chile.
Felicitaciones ana iris..



Pd: a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;

~rEaNzUrO~ dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
~rEaNzUrO~ dijo...

A decir verdad me hubiese gustado sentirme cien porciento identificado con el protagonista, dado que siendo nacido en Santiago llegué a conocer Coyhaique cuando tenía 16 años, perdiendo el corazón en esa ciudad.

Siento que con un lenguaje liviano y en una corta extensión pudo dibujar la catarsis espiritual del protagonista (cosa que todos deberíamos hacer). Dándole un ligero toque de romanticismo para hacerlo más interesante y representando a los típicos personajes de un salón de clases: la popular, la estudiosa, el payaso, el callado y el artista; personajes imprescindibles en cualquier conglomerado de personas que se haga llamar curso.

Las descripciones fueron precisas, casi me dejaron con gusto a poco, pero se valora que deje gran parte del relato a la libre imaginación del lector, eso la hace más liviana y dinámica. Interesante uso de los diálogos y la narración.

Ciertamente le faltó impregnar un poco más esa pasión que se vislumbró al final del cuento, quizá una pequeña extensión donde el personaje describiera aquella llama que comenzaba a inflarle el pecho y le llevaba a querer gritar "Marrichiweu" le habría dado un cierre redondo a la narración.

De todos modos me ha gustado mucho.
Un digno segundo lugar es mejor que una precaria crítica destructiva. Ana Iris, en la vida hay que tomar las cosas de quién viene, así de simple.

¡Felicidades!

Nota: Cuando releí mi comentario me di cuenta que tenía una serie de errores que quise editar, por eso borré el anterior comentario.

rossana valderas dijo...

Hermoso relato Ana Iris, me dejó con un nudo en la garganta, con la nostalgia de los días de liceo, cuando teníamos ese espíritu de lucha impregnado en la sangre, cuando creíamos fervientemente en que podríamos lograr lo impensable por el solo hecho de desearlo, entonando fervientes la canción del Quijote "con fe, lo imposible soñar, al mal combatir sin temor...", cuando aún no perdíamos la capacidad de asombro... Creo que con una sencilla historia, pudiste resumir el sentimiento de todos los Ayseninos que deseamos que nuestra tierra siga siendo reserva de vida. Te felicito de todo corazón, porque para una persona con tanta capacidad literaria y que ha tenido un gran número de logros y triunfos en este campo, aún mantienes esa candidez para plasmar un mensaje tan trascendente, que puede llegar a las conciencias de niños y adultos y ser comprendido a plenitud, una candidez y dulzura que han hecho que todos quienes te conocemos y admiramos te lleguemos a querer cada día más. Lamentable el comentario de la Sra. Barrera, pero la envidia siempre está presente, no lo olvides. Muchas quisieran ser como tú, una mujer inteligente y exitosa en todos los ámbitos de su vida, y además linda por dentro y por fuera, la misma mujer que conocí hace 20 años. Un gran abrazo.

Ximena Figueroa Asi dijo...

Precioso cuento, Ana Iris, estaré atenta a los próximos.
Cuando estará a la venta tu próximo libro, quiero 1 por lo menos.
Abrazos
Xime

F dijo...

Me gustaria leer el primer lugar, el tercero, y otros. En este cuento de Ana Iris me parece un acierto el angulo de la narracion desde un adolescente que va de paseo con su curso y junto a su compañera vive una toma de conciencia importante y definitiva para sus vidas. Las descripciones y el ritmo que logra a traves de su protagonista permiten una lectura tan clara y simple del relato que hasta puede parecer de pobre contenido o argumento, lo que en si misma es una lectura y critica basica de un cuento bien hecho. Lo hace notable en el sentido del logro narrativo, porque la autora logro su objetivo, la verosimilitud del relato y de la voz de quien relata. Eso no es para principiantes. Si un adolescente es capaz de escribir un cuento asi, entonces no deberia dejar la carrera literaria ya que solo ganaria y evolucionaria con el tiempo. En fin, un buen cuento, que claro, no tiene porque gustarle a todo mundo, pero hay que afinar la critica Barrera, por respeto al oficio de leer y escribir. Saramago dijo: <> El punto es que uno de los oficios mas bellos del ser humano, escribir, ser poeta, leer. Merece la humildad y el respeto de quienes no lo practican.
Te felicito Ana Iris.

Atte. Carmen Pares Fuentes

pd: disculpe no mas la falta de tildes de momento en mi pc...

F dijo...

Me gustaria leer el primer lugar, el tercero, y otros. En este cuento de Ana Iris me parece un acierto el angulo de la narracion desde un adolescente que va de paseo con su curso y junto a su compañera vive una toma de conciencia importante y definitiva para sus vidas. Las descripciones y el ritmo que logra a traves de su protagonista permiten una lectura tan clara y simple del relato que hasta puede parecer de pobre contenido o argumento, lo que en si misma es una lectura y critica basica de un cuento bien hecho. Lo hace notable en el sentido del logro narrativo, porque la autora logro su objetivo, la verosimilitud del relato y de la voz de quien relata. Eso no es para principiantes. Si un adolescente es capaz de escribir un cuento asi, entonces no deberia dejar la carrera literaria ya que solo ganaria y evolucionaria con el tiempo. En fin, un buen cuento, que claro, no tiene porque gustarle a todo mundo, pero hay que afinar la critica Barrera, por respeto al oficio de leer y escribir. Saramago dijo: <> El punto es que uno de los oficios mas bellos del ser humano, escribir, ser poeta, leer. Merece la humildad y el respeto de quienes no lo practican.
Te felicito Ana Iris.

Atte.
Carmen Pares Fuentes


pd: disculpe no mas la falta de tildes de momento en mi pc...

F dijo...

Otra Pd: no aparecio lo que dijo Saramago que es: si la literatura pudiera cambiar el mundo ya lo habria hecho.
Lo importante insisto luego en que es un oficio hermoso.

Escribir es una forma fina, tranquila, reposada y pacifica de luchar, luchar por lo mas grande en las vida.